En Alena Coslada, centro de salud mental, se ha desarrollado un taller de cocina como parte de las actividades terapéuticas orientadas a favorecer la autonomía y el bienestar de las personas usuarias.

La cocina, como actividad de la vida diaria, ofrece un contexto funcional en el que trabajar habilidades prácticas, organización, responsabilidad y cooperación, además de reforzar la autoestima y la sensación de utilidad personal.

Este tipo de talleres permiten dotar de significado a las rutinas cotidianas, contribuyendo de manera positiva al proceso de recuperación y a la mejora de la calidad de vida.

Continua Leyendo